“¡Que nada los detenga… excepto el corralón!”: el abandono municipal que indigna a Salto

📰 El predio del corralón municipal en Pascual Harriague: un símbolo de abandono en una arteria en pleno desarrollo

La zona noreste de Salto, en particular la avenida Pascual Harriague, ha sido en los últimos años un foco de crecimiento urbano, social y comercial. Esta vía conecta el ingreso al Barrio Artigas, un área que ha recibido inversiones y obras para mejorar infraestructura urbana y calidad de vida de los vecinos. 

Sin embargo, a la altura del predio del corralón municipal, un espacio que debería ser funcional, ordenado y acorde con el resto de la zona, los vecinos y transeúntes observan una postal lamentable que, a su juicio, está muy por debajo de los estándares mínimos de higiene y mantenimiento.

Quienes transitan por allí día a día denuncian que la vereda está tapada por ramas, maleza crecida y suciedad acumulada, lo que no solo representa una imagen deplorable para una avenida principal, sino que además implica un riesgo sanitario para la comunidad. Según comentan, la vegetación no controlada y los residuos favorecen la presencia de ratas, cucarachas e incluso víboras, creando un ambiente que no se condice con la mejora urbana que se viene promoviendo en otras partes del barrio.

La situación adquiere aún mayor contraste si se tiene en cuenta que el Barrio Artigas ha sido objeto de obras significativas en calles, veredas y servicios públicos, promovidas por la Intendencia con el objetivo de transformar integralmente el área y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. 

“Es realmente una vergüenza que el Gobierno de Salto tenga tan abandonado un lugar de trabajo de la propia Intendencia en una de las avenidas principales de la ciudad”, comentó una vecina que pasa diariamente por la zona. “El ejemplo debería empezar por casa”, agregó, reflejando el sentir de muchos residentes del sector.

Los vecinos sostienen que, cuando las autoridades municipales invierten en obras viales, plazas y servicios para consolidar un barrio moderno y funcional, resulta incongruente observar espacios municipales descuidados y peligrosos para quienes caminan por allí, especialmente niños y personas mayores.

En un momento donde la ciudad apuesta al progreso y la consolidación urbana, lo que ocurre en el predio del corralón municipal —en pleno eje de crecimiento como es la avenida Pascual Harriague— muestra, para muchos, una falta de coordinación y prioridad en el mantenimiento básico. Esto no solo afecta la imagen del municipio, sino la seguridad y salubridad de los vecinos, que cada día deben compartir esa ruta con el deterioro y la basura.

La última palabra, como siempre, queda en manos de las autoridades y de la ciudadanía: ¿será posible revertir esta situación para que la limpieza y el cuidado urbano acompañen el desarrollo del barrio? Cuando la ciudad crece, también deben crecer sus esfuerzos por mantener limpios y dignos todos sus espacios, sin excepciones.


La entrada al corralón municipal en Pascual Harriague muestra un auténtico basural, con maleza alta, ramas acumuladas y un estado deplorable que contrasta con el desarrollo de la zona y preocupa a vecinos por riesgos sanitarios.

Un militante del gobierno actual, solía salir a las calles con el slogan “¡Que nada te detenga!”, ahora deja en evidencia una paradoja: los espacios verdes , públicos del predio municipal y de la ciudad permanecen abandonados. Nos preguntamos: ¿qué los está deteniendo a ponerlos en condiciones?


Recorriendo esta vereda, entre pastos altos, basura, moscas, mosquitos, cucarachas, ratas y hasta serpientes, queda claro el peligro para todos los que transitan. Las imágenes hablan por sí solas: una muestra brutal del abandono municipal en plena avenida principal.
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