Casaravilla se solidariza con el calor en Salto, pero rechaza la tarifa diferencial: UTE sigue dilatando una deuda histórica con el norte
Mientras el norte del país atraviesa olas de calor extremo, con consumos eléctricos disparados y facturas imposibles de afrontar para miles de hogares, el presidente de la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM), ingeniero Gonzalo Casaravilla, optó por una solidaridad discursiva que no se traduce en decisiones concretas.
“Yo vivo en Montevideo y allá tenemos unos 10 días al año con esta temperatura”, señaló Casaravilla al referirse a la situación que afecta particularmente a los departamentos del litoral norte. La frase, lejos de empatizar con la realidad regional, expone la desconexión estructural entre quienes deciden y quienes padecen.
Casaravilla, ex presidente de UTE, fue categórico al desmarcarse de la posibilidad de una tarifa eléctrica diferencial para el norte del país, una reivindicación histórica de Salto, Artigas, Paysandú y Rivera. “Ya di mi posición cuando fui presidente de UTE”, afirmó, y agregó que hoy no puede pronunciarse porque preside “un organismo internacional” y que el tema “no le compete”.
Sin embargo, el argumento resulta políticamente insuficiente y socialmente irresponsable. Casaravilla sí fijó postura cuando tuvo poder de decisión, y fue contraria al reclamo del norte. Hoy, desde un cargo estratégico vinculado a la principal represa del país —generadora de energía que abastece al sistema nacional— elige lavarse las manos mientras las familias del interior profundo pagan la electricidad más cara del país en condiciones climáticas extremas.
🔌 UTE en la mira: promesas en carpeta, soluciones postergadas
Desde UTE se ha reconocido oficialmente que la tarifa diferencial para el norte “está en carpeta”, pero recién podría tratarse el próximo año. Es decir, otra postergación, otro verano atravesado sin alivio, otro gesto de centralismo que profundiza la desigualdad territorial.
El contraste es evidente:
El norte produce energía, soporta temperaturas más extremas, tiene menores ingresos promedio, pero paga más y recibe menos.
La supuesta solidaridad sin decisiones concretas no enfría hogares ni reduce facturas. Mientras tanto, UTE continúa administrando el problema con tiempos políticos, no con urgencia social.
🟥 Una deuda que ya no admite excusas
La tarifa diferencial no es un privilegio, es una medida de justicia territorial largamente reclamada. Cada verano que pasa sin implementarla confirma una elección política: postergar al norte del país.
Las declaraciones de Casaravilla, lejos de cerrar el debate, reavivan una pregunta incómoda:
👉 ¿Hasta cuándo UTE y el sistema político seguirán reconociendo el problema sin resolverlo?
Porque la paciencia del norte, como el termómetro, ya está al límite.


