Después de la denuncia, apareció la limpieza: ¿gestión o simple maquillaje urbano?

Días atrás este medio dio cuenta del estado de decadencia y abandono en las veredas de acceso al barrio Artigas, con rotundas invadidas por maleza, pastizales altos y una imagen que distaba mucho de lo que debería ser una entrada digna a uno de los barrios más transitados de la ciudad.

Tras aquella denuncia pública, comenzaron a verse movimientos. Maquinaria, cuadrillas y tareas de limpieza hicieron su aparición en la zona. Las rotondas comenzaron a ser despejadas y las veredas, lentamente, recuperaron algo de orden. Hecho que, sin dudas, corresponde destacar: cuando se actúa, hay que decirlo.

Ahora bien, la pregunta es inevitable y legítima:

¿Estamos ante un cambio de actitud y un compromiso sostenido, o simplemente frente a otro pantallazo más, una respuesta reactiva para la foto y el titular, como ya se ha visto desde el inicio de la actual administración?

Porque la limpieza puntual no borra meses —y en algunos casos años— de desidia. Tampoco alcanza con intervenir cuando la crítica se vuelve pública. La gestión se mide en continuidad, no en parches; en planificación, no en urgencias mediáticas.

Sería injusto no reconocer que el Gobierno de Salto ha llevado adelante obras importantes en distintos puntos del departamento, y que existen áreas donde se ha avanzado de forma positiva. Pero también sería irresponsable mirar para otro lado cuando el mantenimiento básico de los espacios públicos parece depender más de la presión social que de una política sostenida.

Barrio Artigas merece veredas transitables, rotondas cuidadas y accesos seguros todos los días, no solo cuando la lupa está encima. El tiempo dirá si esta limpieza es el inicio de un compromiso real o simplemente otro capítulo del manual de “apagar incendios”.

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