En el marco del Día Internacional de la Mujer, la gestión encabezada por el intendente de Carlos Albisu vuelve a quedar bajo cuestionamiento por una fuerte contradicción entre el discurso institucional y la realidad política dentro de la propia administración departamental.
Mientras desde la Intendencia de Salto se promueven actividades, mensajes y campañas vinculadas al 8 de marzo, la composición del gabinete y las decisiones administrativas reflejan un escenario muy distinto: la ausencia casi total de mujeres en los espacios de poder y toma de decisiones.
Un gabinete sin paridad
En julio de 2025, el propio Albisu presentó públicamente a su equipo de gobierno. Lo hizo con orgullo, destacando la estructura de gestión que lo acompañaría durante su mandato. Sin embargo, aquel anuncio dejó en evidencia un dato imposible de ignorar: la ausencia de mujeres en cargos clave, una señal clara de la falta de paridad dentro del núcleo político del gobierno departamental.
Esta situación no es menor. La paridad de género no es únicamente un gesto simbólico, sino una condición básica para garantizar representación real, diversidad de miradas y políticas públicas inclusivas.
Discursos de igualdad que no se reflejan en la gestión
Cada 8 de marzo, las instituciones públicas suelen reafirmar su compromiso con la igualdad, el empoderamiento femenino y la erradicación de la discriminación. Sin embargo, cuando esas palabras no se reflejan en la estructura del poder, el mensaje pierde credibilidad.
La contradicción es evidente:
Se organizan actividades institucionales por el 8M. Se promueven discursos sobre igualdad de género. Pero el propio gabinete departamental carece de representación femenina significativa.
Ceses y precarización que golpearon a mujeres
A esta situación se suma otro dato que genera preocupación. Diversas decisiones administrativas tomadas durante la gestión impactaron especialmente en trabajadoras mujeres.
Un número importante de personas cesadas por la administración departamental, así como varias trabajadoras bajo modalidad de monotributo que quedaron sin continuidad laboral, eran mujeres jefas de hogar.
Este contexto agrava aún más el debate sobre el compromiso real del gobierno con la equidad de género, ya que las decisiones laborales también terminan afectando con mayor fuerza a quienes ya enfrentan mayores vulnerabilidades económicas y sociales.
El problema de fondo: poder sin representación
La falta de mujeres en cargos de decisión no es solo una cuestión estadística. Significa que las voces femeninas quedan relegadas en la construcción de políticas públicas, limitando la posibilidad de desarrollar medidas verdaderamente inclusivas y sensibles a las realidades que atraviesan miles de mujeres.
En un departamento donde el discurso institucional habla de igualdad, la estructura del poder parece contar otra historia.
Entre el discurso y la realidad
La pregunta que queda sobre la mesa es inevitable:
¿Se trata de un verdadero compromiso con la igualdad o de una narrativa institucional que no se sostiene en los hechos?
Cuando un gobierno promueve actividades por el Día Internacional de la Mujer pero mantiene estructuras políticas sin paridad, la distancia entre el discurso y la realidad expone una contradicción difícil de justificar.


