Lo que en su momento fue presentado como la mayor operación de inteligencia de la Dirección Nacional de Aduanas en décadas terminó diluyéndose con el paso del tiempo. Doce años después del operativo conocido como “Operación Judas”, el sumario administrativo contra funcionarios involucrados sigue sin avances concretos debido a trabas burocráticas.
El operativo se realizó en abril de 2013 y fue considerado uno de los golpes más importantes contra el contrabando en Uruguay. La investigación permitió detener a 72 personas y procesar a 31, entre ellas seis funcionarios aduaneros, acusados de integrar una red dedicada al ingreso ilegal de mercadería al país desde Brasil.
En aquel momento, la operación dejó al descubierto una compleja organización que involucraba transportistas, comerciantes y funcionarios públicos, además de exponer las debilidades estructurales en los controles de frontera.
Sin embargo, el paso del tiempo terminó siendo el mayor enemigo del caso. Mientras la Justicia avanzó con los procesamientos, el sumario administrativo iniciado por Aduanas contra los funcionarios implicados quedó prácticamente paralizado durante más de una década. Según la información divulgada recientemente, el expediente se perdió en un laberinto de trámites, cambios administrativos y demoras burocráticas.
El resultado es contundente: doce años después del mayor operativo contra el contrabando en décadas, el proceso administrativo sigue sin una resolución definitiva, lo que vuelve a poner en discusión la eficiencia del Estado para sancionar irregularidades dentro de sus propios organismos.
La historia de la Operación Judas, que en su momento prometía marcar un antes y un después en la lucha contra el contrabando, termina hoy convertida en otro ejemplo de cómo los tiempos de la burocracia pueden terminar neutralizando incluso las investigaciones más grandes.


