“Turismo de porro, país en pausa: la señal que preocupa”

¿ESTE ES EL RUMBO? — Gobierno prioriza marihuana para turistas mientras crecen los problemas reales

Subtítulo

La propuesta del Instituto de Regulación y Control del Cannabis, impulsada por su director Martín Rodríguez, busca habilitar acceso legal a cannabis para extranjeros temporales. La iniciativa desata una ola de críticas por lo que muchos consideran una señal de desconexión política total.

La nueva iniciativa del Gobierno de Uruguay parece sacada de un laboratorio de marketing político más que de una agenda seria de gestión pública. Mientras la ciudadanía reclama respuestas por seguridad, empleo, inflación y servicios, el aparato estatal discute cómo facilitar marihuana a visitantes extranjeros. No es percepción: es prioridad institucional puesta por escrito.

El argumento oficial —evitar que turistas compren en el mercado ilegal— suena, para los críticos, a una confesión involuntaria de impotencia estatal. En vez de combatir el narcotráfico, se adapta el sistema para convivir con él. Traducido: si no se puede controlar el problema, se legaliza el acceso para que no moleste en las estadísticas.

UNA SEÑAL POLÍTICA QUE GENERA SOSPECHAS :

Analistas señalan que la medida transmite un mensaje delicado hacia adentro y hacia afuera del país:

Hacia la población local: el Estado parece más ágil para regular consumo que para resolver urgencias sociales. Hacia el exterior: se proyecta una marca país asociada al turismo cannábico antes que a innovación, producción o desarrollo. Hacia el sistema político: evidencia prioridades que muchos consideran frívolas frente al contexto.

Para sectores críticos, esto no es modernización regulatoria: es distracción estratégica.

RIESGOS QUE NADIE EXPLICA :

¿Cómo se controlará el volumen adquirido por extranjeros? ¿Qué mecanismos impedirán desvíos al mercado negro? ¿Quién fiscalizará el cumplimiento cuando el consumidor abandone el país?

Especialistas advierten vacíos en el planteo:

La propuesta, sostienen, parece diseñada más para el titular que para la implementación real.

CONCLUSIÓN :

La iniciativa deja una impresión difícil de ignorar: un gobierno que apuesta a medidas de impacto mediático mientras posterga debates estructurales. Sus defensores la llaman regulación inteligente. Sus detractores la califican como síntoma de desconexión con la realidad.

El punto central no es el cannabis. Es la señal política. Y esa señal, para muchos, es alarmante.

Facebook
WhatsApp
X
Telegram

Más noticias