Situación judicial compleja en Salto: padre mantiene retenidos a sus hijos y la Justicia continúa investigando
Un delicado y prolongado conflicto familiar es investigado desde hace varios años por la Justicia de Familia en la ciudad de Salto, donde un padre mantiene bajo su cuidado exclusivo a sus hijos menores, impidiendo —según consta en actuaciones judiciales— el contacto con su madre.
De acuerdo a información recabada por este medio, la mujer no ha podido acercarse a sus hijos, situación que ha sido denunciada y forma parte del expediente que se tramita en el ámbito judicial. La causa se encuentra en análisis permanente, dada la complejidad del vínculo familiar y la necesidad de resguardar el interés superior de los niños.
En el marco de la investigación, también se analizan presuntas irregularidades en el entorno familiar ampliado. Fuentes vinculadas al caso señalaron que los abuelos maternos no estarían colaborando con el restablecimiento del vínculo entre la madre y los menores, situación que es evaluada por la Justicia, aunque no existen, al momento, resoluciones firmes al respecto.
El expediente permanece abierto y bajo seguimiento de los organismos competentes, que trabajan para esclarecer los hechos y determinar eventuales responsabilidades, priorizando el bienestar emocional y psicológico de los niños involucrados.
Desde el ámbito judicial se mantiene la reserva del caso, como es habitual en este tipo de procesos, y se continúan tomando medidas y recabando informes técnicos y sociales para avanzar hacia una resolución.

Cuando el control se disfraza de paternidad: una forma silenciosa de maltrato psicológico
Existen situaciones en las que el ejercicio de la paternidad se desvirtúa gravemente y deja de responder al interés superior de los niños. Retener a hijos como forma de castigo hacia una madre, impedir todo contacto con ella y bloquear el vínculo con sus medios hermanos no es una muestra de cuidado, sino una expresión clara de violencia psicológica y emocional.
Utilizar a niños como instrumentos de poder dentro de un conflicto adulto constituye una de las formas más dañinas de maltrato. La privación del vínculo materno y fraterno genera consecuencias profundas y duraderas en el desarrollo emocional, afectivo y social de los menores. No se trata solo de una disputa familiar: se trata de derechos vulnerados.
Más grave aún resulta cuando el entorno adulto, que debería actuar como red de protección, legitima o respalda estas conductas. La alineación de los abuelos maternos con quien ejerce el control —aun tratándose de un ex yerno— no solo profundiza el aislamiento de la madre, sino que refuerza un sistema de silenciamiento que deja a los niños atrapados en un conflicto que no les pertenece.
Este tipo de dinámicas responden a patrones conocidos de violencia vicaria, donde el daño hacia la madre se ejecuta a través del sufrimiento de los hijos. Invisibilizar esta realidad o justificarla bajo supuestos “derechos parentales” es perpetuar una forma de abuso que la sociedad no puede seguir tolerando.
Concientizar es fundamental. La paternidad no otorga propiedad sobre los hijos, ni habilita el control absoluto sobre sus vínculos afectivos. El amor no aísla, no castiga y no manipula. Proteger a los niños implica garantizarles el derecho a vincularse con ambos progenitores y con su familia ampliada, siempre que no exista riesgo para su integridad.
Callar frente a estas situaciones es ser cómplice. Visibilizarlas, denunciarlas y exigir respuestas institucionales es un deber social y humano.


