Cuando la violencia golpea a los que menos tienen: destrozaron el Merendero Andresito

Un nuevo hecho de vandalismo sacude al Barrio Nuevo Uruguay y vuelve a dejar en evidencia una realidad alarmante: ni siquiera los espacios solidarios están a salvo. El Merendero Andresito, que brinda asistencia diaria a más de 65 niños, fue blanco de destrozos que generan indignación y profunda preocupación en la comunidad.

Según denunciaron los responsables del merendero, no se trata de un episodio aislado. Los ataques se repiten, los daños se acumulan y la sensación de abandono crece. Cada acto de vandalismo no solo destruye materiales: atenta directamente contra un espacio que cumple un rol social fundamental, sosteniendo a familias que no reciben respuestas suficientes desde otros ámbitos.

Mientras el merendero lucha por seguir funcionando, reparando lo que otros destruyen, la pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo estos lugares quedarán librados a su suerte? La falta de controles, de prevención y de sanciones concretas termina convirtiéndose en un mensaje peligroso, donde el daño parece no tener consecuencias.

El Merendero Andresito no es solo un edificio: es contención, alimento y esperanza para decenas de niños. Atacarlo es atacar a toda una comunidad que ya vive en situación de vulnerabilidad.

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